Desafió la Ley de Gresham y generó el caos
Dr. Armando Rojano Uscanga
Usar el Bitcoin como moneda de curso legal habría sido una medida pionera en el mundo, pero resultó caótica. A la caída del precio que sufrió la criptomoneda, se sumaron otras cuestiones que hicieron del experimento un fracaso y su gobierno ha sufrido esta semana jornadas de protesta ciudadana contra una medida, pues se considera que alimenta la corrupción
El gobierno decretó que a partir de las 00:00 horas del martes pasado los salvadoreños podrían descargar en sus móviles la cartera electrónica gubernamental (“Chivo”) para empezar a operar, pero problemas técnicos obligaron a parar la herramienta durante algunas horas. No escucharon la advertencia del inversor Mark Mobius que afirmó en Bloomberg TV que veía poco probable que la decisión de El Salvador desencadenase una carrera entre otros países por hacer lo mismo.
Técnicamente El Salvador desafió la Ley de Gresham: “El dinero malo expulsa al bueno”. Mobius advirtió que quizás otros países con problemas financieros lo adopten, como Cuba y que si los Gobiernos, en particular el de EEUU, permiten el pago de impuestos en bitcoin o en alguna otra criptomoneda, solo así se convertiría en una moneda reconocida internacionalmente, pero eso no ocurrirá pronto.
La economía de El Salvador sufrió el año pasado su mayor caída en cuatro décadas, y recientemente había adoptado el dólar estadounidense como moneda nacional, poniendo en circulación el bitcoin, se convirtió en el ejemplo de lo que no debe hacerse. Su presidente Nayib Bukele, pretende hacer el sistema financiero más inclusivo y reducir el coste del envío de remesas del exterior (la comisión por hacer una sola operación con bitcoins es de unos 3,3 dólares a día de hoy).
