Y en Irlanda, refugio (o paraíso) fiscal predilecto de multinacionales
Dedicado a mis alumnos de Marco Tributario en la Facultad de Administración de la UV
Dr. Armando Rojano Uscanga
Irlanda ya era famosa por Bram Stoker, el autor de “Drácula” o por James Joyce y su “Ulises”, pero en las últimas décadas su popularidad creció, al convertirse en el refugio (o paraíso) fiscal preferido de las empresas multinacionales, principalmente las tecnológicas, que facturan desde allí sus servicios por sus bajísimas tasas impositivas, pues el gravamen general para las empresas es del 12,5 %, mientras que, en el resto del mundo, como México, promedia el 30%.
Cuando el fisco es tan generoso no conviene abusar y menos ir en su contra en los tribunales. He aquí un buen ejemplo: Una franquicia de Subway en Irlanda, Bookfinders Ltd., llevó a los tribunales la queja de que sus productos, como las infusiones, los cafés y los bocadillos calientes, debían estar exentos de impuestos y que los habían pagado a un tipo compuesto del 9,2%, por lo que exigían un reembolso de enero de 2004 a diciembre de 2005.
Pero el Tribunal Supremo de Irlanda rechazó la demanda y en sentencia publicada el 29 de septiembre pasado, dictaminó que el pan que vende la cadena lleva demasiado azúcar como para que pueda considerarse «alimento básico», exento de impuestos. «No está en cuestión que el pan que ofrece Subway en sus bocadillos calientes tiene un contenido de azúcar del 10% del peso de la harina de la masa, y por tanto excede el 2% especificado», señala la sentencia, que también especifica que la ley distingue entre el pan entendido como alimento básico y otros productos horneados «que son, o se acercan mucho, a productos de confitería o elaborados» (que están gravados).
La legislación irlandesa establece una distinción entre comida básica (pan, té, café, caceo, leche y preparaciones o extractos de carne o de huevos) y «caprichos», como el helado, el chocolate, pasteles, patatas fritas, maíz y frutos secos tostados. Considera que pan es el producto hecho a partir de una masa de harina cereal y levadura u otro agente que la supla. Se puede añadir azúcar, grasa o productos mejoradores, pero siempre que no superen el 2% del peso de la masa. La sentencia, que finaliza un largo juicio, recurrido a la justicia cuatro veces para intentar una rebaja fiscal, afectará la imagen “light” de los productos de los 42.500 restaurantes que la cadena tiene en 100 países.
